El peligroso coqueteo de Vanesa Vallejo con el conservadurismo

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A la columnista del PanAmPost Vanessa Vallejo a quien el pequeño mundo libertario —donde nos gusta repartir carnets de libertarismo— le acusa de conservadora disfrazada de libertaria, le vendría bien una lectura de la obra Defendiendo lo indefendible del teórico libertario  y conservador cultural Walter Block. Allí, Block no solo realiza una bella y lógica explicación de la esencia del pensamiento libertario, sino además reivindica, y de heroicas, las ocupaciones, profesiones y relaciones económicas que típicamente han sido vilipendiadas por comunistas, feministas radicales y conservadores —como es el caso de prostitución—, dónde Vallejo no se diferencia en nada de las feministas culturales o de género que tanto criticó en el pasado al referirse actualmente sobre la prostitución como un oficio “denigrante y amoral”, y escribiendo hace menos de un año:

“Las feministas de género van por el mundo, como jueces universales de la moral, condenando y señalando a quienes no se comportan como ellas quisieran […] si lo que quieren es convencerlas de que estos oficios son denigrantes, lo hacen muy mal, porque lo único a lo que se dedican es a insultarlas”.

Y más adelante:

“La dignidad de la mujer no es algo colectivo, lo que es digno para una no lo es para otra. La moral no es objetiva ni universal, y no todo lo que para uno es inmoral debe ser prohibido. Para mí es inmoral que una mujer venda sexo a cambio de dinero, por eso cuando tenga hijas las educaré en mis valores”.

Quien lea aquel artículo podrá notar que el lenguaje con el que se refería a la prostitución —si bien también destaca no estar de acuerdo—, es mucho más suave que el que usa actualmente… esto puede deberse a que anteriormente no conocía la moral universal ni padecía de la fatal arrogancia como para andar condenando y señalando a quienes por diversas circunstancias, no lograron obtener una profesión tan respetable como la de Vallejo o, simplemente, esa era su posición desde siempre, pero por oportunismo a la hora de criticar feministas no podía escribir que “nunca se relacionaría con prostitutas como Esperanza Gómez”[1]. Yo sí lo haría.

Ciertamente, da mucho para pensar su defensa anterior de la estrella porno Esperanza Gómez quien se hiperexpone al comercializar su cuerpo como forma de vida y dijera sobre la feminista Sanín —quien se oponía a ese estilo de vida con fuertes juicios de valor—, que: “de libertad parece no entender nada”. Ahora que es ella (Vallejo) quién hace esos juicios de valor ¿Es porque tampoco entiende sobre la libertad? ¿Hay un tótum revolútum en la cabeza de Vallejo o simplemente es falta de honestidad intelectual?

¿En qué consiste el libertarismo?

El fundamento de la filosofía política libertaria puede resumirse en un principio ético-jurídico llamado el axioma de no agresión[2], a saber, que siempre es ilegitimo iniciar el uso, o la amenaza de uso de la fuerza física contra la persona o su propiedad, es por ello que para el libertarismo únicamente pueden ser punibles las actividades que violen ese principio. En este caso ya debe ser claro que el libertarismo, por tanto, defiende las libertades individuales como la calumnia y  libertades económicas como la venta de heroína.

Más importante que lo anterior es resaltar que el libertarismo consiste en una ética interpersonal, es decir, que trata de las relaciones con lo demás, no la relación con nosotros mismos, razón por la cual el libertarismo nunca te dirá cuál es el mejor camino para alcanzar la salvación, la felicidad, encontrar tu profesión o pareja ideal. Esas son respuestas que se pueden encontrar a través de diversas corrientes filosóficas como el epicureísmo, nihilismo, objetivismo y en las religiones.

¿Cuál es el patrón guía de un libertario para juzgar las actos de los demás? Solo existe uno: ¿Ese acto consiste en una agresión contra la persona o su propiedad? ¿No? Entonces ese acto es legítimo, sin embargo, dado que los individuos tienen diferentes valores, con sus valores subjetivos y haciendo de terceros juzgan acciones y elecciones de los demás. En Efecto, es en este punto donde algunos libertarios emiten juicios de valor sobre las valoraciones subjetivas, necesidades y circunstancias de otros y los tachan de morales e inmorales. Escribe Block:

“El Libertarismo, entonces, no es una filosofía de vida. No tiene pretensión de indicar como la humanidad puede vivir mejor. No traza fronteras entre el bien y el mal, entre lo moral e inmoral, entre lo oportuno o inoportuno”.[3]

El código de valores que escoge cada individuo para vivir su vida mejor le convenga y guiar sus acciones y elecciones puede ser perfectamente compatible con el principio libertario sí y solo sí no se comete agresión contra otro o su propiedad, en consecuencia, una persona que guíe su vida por el utilitarismo tomando todas sus decisiones en base y juzgando las demás en razón a las consecuencias puede ser libertaria, como también un católico o un hipster (suponiendo que haya valores hipsters) siempre que no agredan a otro ni su propiedad pueden ser libertarios, como resultado, es un falso dilema suponer que un libertario puede tener únicamente una moral conservadora o una moral progresista. Un libertario puede tener cualquier tipo de valores, creencias, costumbres conforme no atente contra el principio de no agresión, así que no existe más limite que la imaginación a la hora de clasificar a los libertarios de acuerdo a sus convicciones morales.

Una vez haciendo estas clarificaciones debemos comprender que en el momento en que uno emite juicios morales sobre los demás ya esta fuera del terreno libertario, es decir, cuando yo argumento contra el aborto y la prostitución ya no lo hago como libertario sino desde mi convicción religiosa, conservadora, emocionalista, provida, etc. Explica Block:

“Como filosofía política, el libertarismo no aborda cultura, costumbres, moralidad, ética.” [4]

 ¿Y qué dicen los libertarios sobre las “aberraciones” que le molestan a la señorita Vallejo?

“El libertario, en cuanto libertario, ¡no tiene ninguna opinión sobre ellas! Al punto de, al tomar un posicionamiento con relación a las mismas, lo hace como un no libertario”.[5]

La moral conservadora de Vallejo perjudica a los que tienen menos oportunidades

La izquierda hasta el siglo pasado culpaba al sistema capitalista de ser un sistema de producción inferior, no obstante, debido al fracaso del  sistema socialista en todo el globo esa careta que criticaba la economía fue reemplazada una por careta que crítica la cultura, por la idea de que el capitalismo y su supuesto “consumismo” mercantilizan y vuelven comerciable todos los espacios de la vida, produciendo enfermedades, degradaciones morales, culturales y sociales.

Es por lo anterior que la izquierda radical crítica los vientres del alquiler, venta de sangre u órganos, la prostitución, Netflix, que las personas puedan ir de pie en avión a bajo costo entre otras actividades, ellos ignoran el armonioso proceso de mercado como orden espontáneo de división de trabajo (conocimiento) y ve estas actividades como bajas, inmorales, incultas por supuesto desde una moral superior de arrogante y pretencioso “intelectual”.

En el mismo sentido, Vallejo parece ignorar que no todas personas pueden dedicarse a lo que considera actividades respetables, gran parte de sociedad debido a la intervención del socialismo de izquierdas y de derechas —al cual el moralismo conservador de Vallejo le es funcional pues legítima en la opinión pública que actividades libres, pacíficas y consentidas deben seguir siendo marginadas por la sociedad y a fortiori, reguladas y prohibidas por el Estado—, deben recurrir a la informalidad, a la economía sumergida (mercado negro) y otras a actividades despreciables para estos aristócratas que saben qué es lo bueno, lo bello y lo correcto para tu vida mejor que tú.

¿Bajo qué patrón es más respetable y más moral que una persona se desempeñe como parlamentario —viviendo de la confiscación sistemática de la propiedad privada de víctimas inocentes—, a que se desempeñe otra persona en la prostitución, recolección de basuras, alquiler de vientres o venta de hamburguesas o drogas? Todas estas últimas son personas útiles y trabajadoras que ahorran, invierten y consumen, cada uno en la medida de sus posibilidades, sino fuera cierto, estas profesiones no existirían ya que todas las personas que emprendieran estas actividades habrían quebrado.

Es cierto que las sociedades más ricas son aquellas donde existe una baja preferencia temporal, es decir, donde las personas emprenden proyectos de largo plazo, sin embargo, Vallejo omite otra lección del profesor Bastos, que las sociedades más prósperas son también las menos politizadas y ella hace lo contrario de esto, politiza con sus argumentos a las personas para que se armen en luchas y divisiones unos contra otros. También es muy confusa la relación que Vallejo quiere sostener entre praxeología y conservadurismo cuando la praxeología es una ciencia Wertfre (Libre de valores) y el mercado es una institución amoral, ni moral e inmoral.[6]

Lo más grave de todo esto es que Vallejo no propone una solución más que el brutalismo, que despreciemos, apartemos, condenemos y marginemos no sólo a personas que trabajan en profesiones mal vistas sino que hagamos lo mismo con aquellos que por su causa o ajena viven en la miseria siendo “parásitos”,  “vagos” y “hedonistas” como si no hubiese más alternativa que la “depuración”.

En este punto, es donde, en mi opinión debemos fortalecer el poder social no para excluir como quiere Vallejo, sino para incluir y promover valores que aparte de convertir una sociedad en prospera económicamente; capitalismo ahorro y trabajo duro[7], también la hagan prospera moralmente, promovamos la paz, la tolerancia, el odio al Estado y lo más fundamental, el amor a la libertad.


[1] Vallejo escribió: No quiero tener amigas prostitutas y abiertamente digo, obedeciendo a mis principios, que no está bien la prostitución.

[2] Para entender más sobre esto léase Rothbard, Murray (2011) “Por una nueva libertad” p. 38 ss.

[3] Block, Walter (2010) “Defendendo o Indefensável” p. 18.

[4] Ibíd. p. 22.

[5] Ibíd. p. 22.

[6] Explica Walter Block “El sistema de libre iniciativa, por tanto, no puede ser considerado un sistema moral. Al contrario, como medio de satisfacción del consumidor, puede ser apenas tan moral como los objetivos de los propios participantes del mercado. Una vez que estos varían grandemente, en toda la extensión que va desde lo depravado e inmoral hasta lo completamente legítimo, el mercado debe ser visto como amoral,  ni moral, ni inmoral” Ibíd. p. 17.

[7] Que no son necesariamente valores de la ideología conservadora.

* Todas las traducciones del portugués son obra de quien les escribe.

John Alejandro Bermeo
Director at Inst. Mises Colombia

Es Anarcocapitalista, culminó sus estudios de Derecho en la Universidad del Tolima. Es director del Instituto Ludwig von Mises Colombia, editor auxiliar del Instituto Mises y escritor de diversos artículos académicos y de opinión en webs libertarias.

7 thoughts on “El peligroso coqueteo de Vanesa Vallejo con el conservadurismo”

  1. Como libertaria ella tiene derecho absoluto de manifestar su opinión y adversar cuantas ideas se le venga en ganas. Por el contrario, no puedes llamarte libertario y mucho menos “anarco” si pretendes silenciar el discurso ajeno.

    Mientras estos criterios morales se mantengan fuera del gobierno o las leyes, no hay ninguna contradicción en ser libertario y conservador cultural.

    Puedes abogar por la despenalización de la ganya y sin embargo no consumirla y enseñarle a tus hijos a que no lo hagan.

    Cero contradicción.

  2. El señor Bermeo, comenta con elocuencia las “aparentes” contradicciones de la Srta. Vallejo (Considero que se puede ser conservador y liberal, eso solo ha sido una molestia para los ancaps). Pero yo observo una gran contradicción autodenominarse anarco capitalista, enarbolar “las prédicas de Rothbard, ¿Y ser director de un instituto llamado Ludwig Von Mises?…en realidad este artículo me pareció una contradicción completa, desde las afirmaciones de Block que intenta depurar el liberalismo de valores y de moral, cuando la “libertad” y todo lo que le fundamenta, es un valor, un principio moral, ético y natural…

    ¡Gracias a Dios! jejeje, la tradición y el ideario libertario, se fundamenta en una ingente gama de grandes pensadores y no solo de Block y Rothbard…Saludos.

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