¿Por qué la homosexualidad peca contra Dios y la humanidad?

[ A+ ] /[ A- ]

Esto titula uno de los capítulos del teólogo cristiano-reformado Mario Cely, en su obra “Teología gay y preferencia homosexual” publicado en 2015 por la editorial CLIR.

Un problema muy grande a la hora de tratar de leer estas obras con sentido crítico es que los autores asumen, a priori, que la biblia, no solo es la palabra de Dios, es la verdad misma. Por ello, en tanto que simplemente cualquier persona quiera asumir que la biblia en realidad no es producto de la inspiración o voluntad de Dios, o que Yahvé, el Dios judeocristiano, sea tan solo uno de muchos otros cientos de miles de dioses, o no exista tal Dios en la absoluto, sus argumentos, sin piso, comienzan a desmoronarse. En palabras más simples, nos encontramos en innumerables falacias, como la falacia de petición de principio, pues se asume como verdadero el punto inicial, a saber, que la palabra de Dios es la verdad absoluta y fue plasmada en la biblia, a modo de silogismo:

Dios dice la verdad. 

La biblia es la palabra de Dios.

Por lo tanto, la biblia es verdadera.

Para no incurrir en la falacia, primero, se debería probar que Dios existe, que Dios dice la verdad, y que de algún modo la biblia refleja el pensamiento y voluntad de Dios.

También encontramos una falacia ad verecundiam (falacia de autoridad) pues el argumento más fuerte de la validez en la biblia reside en que Dios lo dijo, lo que sería decir que la homosexualidad es abominable porque Juan Pérez dijo que es abominable, así pues, el argumento se sustenta en la autoridad, no en las razones:

La homosexualidad esta mal porque así lo dijo Dios.

Las objeciones anteriores sin duda terminarían ipso facto cualquier tipo de discusión con un creyente que sustente sus argumentos en Dios o en la biblia, puesto que se encontrarían ante alegatos muy fuertes e insolubles, sin embargo, mi propósito es explorar la argumentación de Cely sobre la homosexualidad, para lo cual, dejaré las salvedades previas a un lado y proseguiré a estudiar sus argumentos.

Cely parte citando Lev. 18:22; 20:13; 1ª Tim. 1:10. Donde se dice que es una abominación que un varón se acueste con varón como se acuesta con mujer y debe ser sancionado con la muerte, e igualmente, se condena el sexo anal (sodomía) como contrario a la ley[1].

El primer argumento de Cely es que Dios estableció los sexos y la primera pareja humana (Gén. 1:27) creando al varón y a la hembra, un alma masculina y un alma femenina. En seguida de esto, se desparrama contra la evolución diciendo que la creación de los sexos no fue producto de esta, sino, de Dios y, además, que la unión del hombre y la mujer no fue una cuestión adaptativa. Luego se adelanta a la tesis muy conocida defendida por homosexuales de que hay homosexualismo en el reino animal —que lo hay, por ejemplo, en el bonobo, la especie más próxima al ser humano con la que compartimos el 98% de nuestro ADN[2]— diciendo que los homosexuales la usan para que no parezca algo pecaminoso o antinatural, debiendo sostener, para salvar su argumento, ¡que el hombre, no es un animal!:

Basado en estas tesis biológicas la teología gay quiere hacer creer al mundo que no es inmoral o pecaminoso si dos hombres tienen sexo siempre y cuando consientan libremente como adultos responsables; sin embargo, esto tampoco tiene aprobación por la naturaleza misma. El asunto claro es que los seres humanos no somos animales tal como la biología evolucionista lo ha proclamado[3]

En realidad, debería ser de ese modo, de hecho, a la religión no debería interesarle que hace una, dos o más personas en su vida privada, siempre que sean actos consentidos entre adultos. Por otra parte, el hombre es un animal, pero un animal racional. Si bien, uno puede encontrar la homosexualidad en el reino animal —especialmente en mamíferos como nosotros— eso no es un buen argumento a favor de la misma, ya que en el reino animal también podemos encontrar conductas como el infanticidio, canibalismo y la violación, entre otras, —Que haya canibalismo y violación en la naturaleza no significa que el ser humano deba ser caníbal y violador, asimismo, que haya homosexualidad en el reino animal no es un buen argumento para justificar la homosexualidad en el hombre— sí, en cambio, pienso que el argumento central a favor de la homosexualidad debe centrarse en el carácter autónomo y contractual de la misma, sin necesidad de recurrir a la búsqueda de un “gen” homosexual para justificar la homosexualidad. En suma, su defensa debe seguir consistiendo en que es una conducta pacífica entre personas adultas que no implica agresión contra terceros.

¿Se nace o se hace?

Toda discusión sobre la homosexualidad y el lesbianismo lleva a este tema ¿Se es homosexualidad por naturaleza, desde el vientre de la madre, o, por el contrario, la homosexualidad es algo aprehendido, producto de nuestro entorno?

Cely da su respuesta al dilema:

El homosexual se hace, no nace. Su vida desordenada, accidentada o abusada desde niño llega a desarrollarse en contra de la identidad física, biológica, psicológica y espiritual que Dios le dio. Es sobre todo un comportamiento aprendido; es igual a robar o a mentir; en el fondo, la repetición del hábito homosexual conducirá a un peor abismo de insatisfacción.

[…] La razón es porque es antinatural, es como si nosotros quisiéramos ser aves o peces. Sabemos que Dios no nos dio aquella naturaleza, es imposible. No es desacertado afirmar entonces que el homosexualismo es por encima de todo una gran tragedia para cualquier ser humano, es una de las más tristes condiciones de la personalidad y naturaleza humana que el pecado dañó.[4]

Para la mayoría de los lectores el argumento de Cely en seguida solo puede generar un gran sentimiento de indignación, pero apelar a nuestras emociones (falacia ad pasione) no es un argumento válido en su contra.

Cely sostiene que la homosexualidad es una cuestión meramente de tipo psicológico sociocultural, es decir, que no tiene nada que ver con la naturaleza, únicamente con el entorno, pues la naturaleza/Dios según él, creó solo al hombre y la mujer. Si tal es el caso, y lo único que importa es el entorno, entonces, un padre que prohibiera a su hijo jugar con muñecas, usar vestidos o asumir típicos “roles” femeninos tendría garantizada la heterosexualidad de su hijo, pero, salta a la vista que poco importan estos esfuerzos, en realidad, nadie elige ser homosexual, esquizofrénico o asesino en serie, escribe el científico cognitivo de Harvard Steven Pinker:

Es probable que los varones homosexuales tengan más pequeño el tercer núcleo intersticial del hipotálamo anterior, un núcleo del que se sabe que desempeña un papel en las diferencias entre los dos sexos. Y los asesinos convictos y otras personas violentas y antisociales suelen tener una corteza prefrontal más pequeña y menos activa, la parte del cerebro que rige la toma de decisiones e inhibe los impulsos. Es casi seguro que estas características del cerebro no las esculpe la información que llega d los sentidos, lo cual implica que las diferencias en la inteligencia, el genio científico, la orientación sexual y la violencia impulsiva no son enteramente aprendidas.[5]

Lo que nos dice Pinker es que es probable que se nazca con esta orientación sexual, del mismo modo en que nadie aprendió a ser heterosexual, nadie aprende a ser homosexual. Si asumimos la posición de que la homosexualidad tiene algo de razón de ser en la naturaleza —sin abandonar otros factores— cualquier intento de “conversión” a la heterosexualidad como buscan muchos religiosos a través de terapias o de cristo no va tener verdaderos efectos, como máximo esta persona conscientemente rechazará la homosexualidad, pero nunca desaparecerá su deseo.

Cely dice que es imposible que una persona nazca homosexual, para él, la homosexualidad es algo que se aprende y da unos ejemplos de sus causas, puedes ser homosexual porque te abusaron cuando niño, o careciste de una figura paterna o fuiste sobreprotegido por tu madre, etc.

Nuevamente yerra Cely, en primer lugar, es incorrecto hablar de causas de la homosexualidad, lo correcto es hablar de predisposiciones, y estas son dadas a nivel biológico en el vientre de la madre, igual que la heterosexualidad, en segundo lugar, mentiría si les dijera que esta cuestión esta zanjada, es sabido que hay componentes biológicos que inclinan a la homosexualidad, empero, todavía hacen falta muchos estudios sobre el tema. No obstante, repito, aún si la homosexualidad no fuera algo natural, sino una construcción social, no hay ningún motivo para discriminar a quienes tienen una orientación sexual distinta del resto.

Por más paradójico que parezca, Incluso, algunos homosexuales estarán en contra de mi argumento, ya que una minoría esta de acuerdo en que la homosexualidad es una construcción social y ellos dicen que consciente y abiertamente eligieron ser homosexuales.

Continuando con Cely, según su afirmación, así como nadie nace ladrón, nadie nace homosexual, el ser ladrón y el ser homosexual es una conducta aprendida. ¿Hay solución para esta desviación antinatural del alma? Él cree que sí:

Un homosexual al igual que un ladrón, pueden ser “escogidos o elegidos en cristo”, la conversión de ellos es posible […] tales personas también tienen derecho a ser amadas por Dios en la medida de su cambio y conversión al evangelio cristiano.[6]

Para nuestra suerte, él no sostiene que se deban exterminar homosexuales en campos de concentración —lo que seguramente alguien ya habría imaginado— ni tampoco sostiene que deban ser discriminados, lo que sí afirma es que la homosexualidad es contraria a los designios de Dios. Por ello su obra se ubica en una crítica a las Iglesias Inclusivistas (Teología gay) que han abrazado la homosexualidad, para él, el homosexual solo puede ser aceptado en la iglesia en la medida de su conversión a la heterosexualidad, en tanto que, para el autor, la homosexualidad hace parte del pecado, y la única forma de salir del pecado de la homosexualidad es acercándose a Dios para una conversión en Cristo.[7]


[1] Lev. 18:22: «No te acostarás con varón como los que se acuestan con mujer; es una abominación».

Lev. 20:13: «Si alguno se acuesta con varón como los que se acuestan con mujer, los dos han cometido abominación; ciertamente han de morir. Su culpa de sangre sea sobre ellos»

Tim. 1:10: «para los fornicarios, para los sodomitas, para los secuestradores, para los mentirosos y perjuros, y para cuanto se oponga a la sana doctrina»

[2] Véase ÓC, Lanz. (2010) “La actividad homosexual en animales no humanos” Revista Digital Universitaria 1 de octubre 2010 • Volumen 11 Número 10 • ISSN: 1067-6079. Consúltese el PDF: http://www.revista.unam.mx/vol.11/num10/art100/art100.pdf

[3] Véase Cely, M. (2015) “Teología gay y preferencia homosexual” Editorial CLIR. (p. 130).

[4] Ibíd (p. 130-31).

[5] Véase Pinker, S. (2003) “La tabla rasa, la negación moderna de la naturaleza humana” EDITORIAL PAIDÓS IBÉRICA, S.A., MARIANO CUBÍ 92, 08021-BARCELONA. (p. 76-77.)

[6] Véase Cely, M. (2015) “Teología gay y preferencia homosexual” (p .299).

[7] El autor dedica dos capítulos del libro al estudio de citas bíblicas en contra de la homosexualidad que se encuentran en el Antiguo y Nuevo Testamento, con el fin de justificar la contradicción de iglesias cristianas que admiten homosexuales en su seno.

John Alejandro Bermeo
Director at Inst. Mises Colombia

Es Anarcocapitalista, culminó sus estudios de Derecho en la Universidad del Tolima. Es director del Instituto Ludwig von Mises Colombia, editor auxiliar del Instituto Mises y escritor de diversos artículos académicos y de opinión en webs libertarias.

3 thoughts on “¿Por qué la homosexualidad peca contra Dios y la humanidad?”

  1. Es una pena que a pesar del raciocinio con el que tratas el tema sirva de poco; los que están a favor seguirán estando a favor y quienes están en contra seguirán estando en contra. Igual da gusto leer artículos así 👌

  2. La tesis “la biblia no es la palabra de Dios” usada como punto de partida sería una falacia de petición de principio (según el argumento del autor). ¿Qué habría que hacer primero? Pues pasar a demostrar qué tal Dios no existe… etc., etc., etc. El autor mismo nos dice el resto de pasos.

Deja un comentario